Dan Ariely es un reconocido Sicólogo Cognitivo y profesor visitante de Economía Conductual en la Universidad de Duke. La última edición de la revista Dinero en la sección Mangment publica un artículo sobre la irracionalidad de las personas basado en experimentos (quizá mal interpretados) del profesor Ariely. La publicación hace énfasis en que “contrario a lo postula la teoría económica, el comportamiento humano es profundamente irracional”. Esto, como economista tengo que decirlo, es equivocado, sin discutir el hecho de que la publicación es frívola y no es un ejemplo de rigor analítico.
Para empezar, la mayoría de las veces el comportamiento irracionalidad de las personas, en especial en la elección de los bienes, puede ser catalogado como un hecho accidental. Es decir, salvo aquellas personas con un problema grave de ordenación de los gustos y las necesidades, la mayoría de la gente a lo largo de la vida se puede considerar racional. Para entender este punto de vista digamos que racionalidad es simple y llanamente responder a incentivos. Por ejemplo, si se incrementa el precio de la mayoría de los bienes las personas responden consumiendo menos de dicho bien.
De modo que si racionalidad es responder a incentivos, es de esperar que la mayoría de los experimentos que analizan la racionalidad estén condenados al fracaso, o cuando menos sus resultados sean contradictorios. Pongamos como ejemplo aquel que usa Dinero para ilustrar la irracionalidad. En este experimento Ariely abre una tienda donde se vende “un chocolate por persona”. Se venden solo dos clases de productos: una trufa suiza por 0.15 centavos de dólar y una chocolatina (digamos una pequeña Jet) por 0.01 centavos de dólar. La mayoría de las personas escogió la trufa suiza, pero cuando la Jet se puso gratis la mayoría de las personas prefirió ésta a la trufa.
Varios problemas plantea este experimento. Primero, en una economía de mercado las personas pueden elegir más de un mismo bien, solo en Cuba no es así. Segundo, intrínsecamente una trufa suiza y una chocolatina Jet son dos bienes distintos, y por último, nada más racional que demandar en grandes cantidades aquellos bienes que nada nos cuesta. Los fracasos del experimento provienen simplemente que son escenarios ficticios para gente corriente, es decir, gente común es puesta en situaciones extraordinarias, lo que no es una prueba de las tendencias irracionales de las personas. Son accidentes inducidos, las personas sometidas a estos experimentos son irracionales accidentales y muy seguramente su comportamiento es transitorio.
Finalmente, la publicación termina diciendo que “una buena parte de las dificultades sociales parten de nuestra misma irracionalidad”, de nuevo una ligereza, pues una cosas es analizar la elección individual y otra la elección social. La dificultad de analizar la elección social y de proponer mecanismos de asignación de recursos colectivos parte del hecho de que no es posible agregar las preferencias individuales y de allí inferir e interpretar las necesidades sociales.
miércoles 29 de julio de 2009
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9 comentarios:
Hola,
No quiero permanecer ajeno a la discusion.
1. Racionalidad no se define como respuesta a incentivos. La racionalidad existe cuando una relacion binaria, mediante la cual se trata de establecer un ordenamiento entre un par de cestas de consumo, satiface los criterios que hacen que esa relación sea una relación de equivalencia. En ese caso se
dice que la relacion binaria, llamada relacion de preferencia, es racional. Ahi no es necesario pensar en incentivos.
2. Los argumentos tanto del mal fundamentado articulo de Dinero como de la columna de Jorge no demuestran que se violen las condiciones que hacen que la relacion de preferencia sea racional. Quizas violen los supuestos que hagan que las preferencias sean bien comportadas y hasta conlleven a que no
exista una funcion de utilidad tal como existiria si las prefrencias tienen tal cualidad, pero de momento no veo donde se demuestra que fallen completitud y transitividad (bueno tambien reflexividad, pero Mas Colell et
al (1995) dicen que ella se incluye en la completitud). Asi, que no veo ningun comportamiento irracional, ni siquiera accidental.
3. Hay que dejar de tratar a los consumidores como seres que se equivocan una y otra vez y que adolecen de total ignorancia de las formas correctas de
comportarse de acuerdo a los modelos economicos.Los modelos no deben establecer la conducta de los consumidores son estos quienes dicen como deben ser los modelos. Desgraciadamente dicha relacion causa-efecto esta llena de complejidades cuyo mayor costo es evitar la existencia de una
teoria general y la multiplicidad de explicacinoes ad hoc. En mi opinion ese es un costo mucho mayor que en el que hay que incurrir si se supone que los
consumidores son racionales.
4. Deberia citarse a un panel y discutir sobre este asunto. Yo me puedo encargar de la moderacion de la discusion.
Medardo [Restrepo]
COMENTARIO 1
En esta ocasión quiero ofrecer mi perspectiva, ojalá se preste para una buena discusión académica. En primer lugar, tengo que decir que me llena de gusto, por una simple cuestión de inclinaciones académicas, ver que los cuestionamientos a la racionalidad del consumidor estén logrando mayor divulgación. Sin embargo, al mismo tiempo me agravia que revistas como Dinero trivialicen la discusión (desde el título del artículo: “andan diciendo que tú y yo estamos locos”), tal como lo dice Jorge Hugo en su columna. El hecho es que en ningún momento el artículo de la revista Dinero explica qué es lo que se entiende por racionalidad, dando a entender la connotación “callejera” de racionalidad: el simple hecho de tomar decisiones inteligentes, conscientes y bien pensadas.
Como economistas nosotros entendemos por racionalidad una cosa completamente distinta. La racionalidad se define por poseer relaciones de preferencia que cumplan con dos requisitos, la completitud y la transitividad. Ni siquiera interesa para los economistas definir cual es el criterio de comparación con el cual se definen las relaciones de preferencia, solamente interesa que tales preferencias no caigan en contradicciones o paradojas matemáticas, después de todo, la definición de racionalidad responde al rigor matemático de las relaciones binarias.
COMENTARIO 2
A lo anterior comúnmente se le añaden otros supuestos como la consistencia dinámica, el supuesto de independencia o la información perfecta, por ejemplo. Es justamente a esta racionalidad a la que se refiere Ariely (y en general la economía conductual) y es partiendo de este conjunto de supuestos que sus experimentos generan resultados contradictorios. Por ejemplo, el artículo de la revista Dinero menciona una promoción lanzada por The Economist que ofrecía tres opciones de suscripción: A). La revista online más acceso a su pagina web por $59 anuales, B). La revista en forma física por $125 anuales o C). La revista en forma física más acceso a la página web por $125 anuales. Comparada con B, la opción C parece ofrecer gratuitamente el contenido online y por lo tanto la mayoría de las personas elige C (84%), seguida por un pequeño porcentaje que elige A (16%) y nadie elige B. Esto no es sorprendente. Lo sorprendente es que cuando se elimina la opción B las preferencias cambian radicalmente. Ahora se prefiere A sobre C. El punto de Ariely es que esto constituye una violación al supuesto de independencia y por lo tanto ya no se puede decir que esto constituya una elección racional. Su explicación se basa en que al añadir una tercera opción, con atributos similares a una de las dos ya existentes pero claramente inferior, esta tercera opción cumple la función de hacer más atractiva a la alternativa a la que se parece y por tanto inclina la elección hacia esta.
Para no hacer el cuento largo, otros ejemplos que se mencionan tienen que ver con cuestiones de inconsistencia dinámica, que ya hasta han encontrado solución con los modelos de preferencias cuasi-hiperbólicas, con el hecho de que las decisiones no se toman en lo abstracto sino en relación al contexto o algún punto de referencia, en lo que también hay avances, o el experimento de los chocolates que también se menciona en la columna de el colombiano. La cuestión con este experimento es que un cambio de la misma magnitud en el precio de ambos bienes (en este caso una disminución de un centavo) no debería modificar las preferencias del consumidor. Sin embargo se observa que las preferencias se invierten. ¿Por qué “gratis” tiene tanto poder como para cambiar las preferencias del individuo?
Estas violaciones a los supuestos que constituyen la racionalidad neoclásica, pero al mismo tiempo la recurrencia de las mismas, es lo que Ariely llama predeciblemente irracional” es decir, los individuos no cumplen con los supuestos de racionalidad en sus elecciones pero al mismo tiempo las violaciones a la racionalidad que cometen son recurrentes y, por lo tanto, predecibles. De esta manera, sería factible pensar que a partir de esa consistencia en la conducta irracional se creen modelos alternativos que se ajusten a las observaciones, lo cual tiene implicaciones sobre la efectividad de las recomendaciones de política que se derivan de los modelos.
Finalmente quiero hacer una aclaración, estos son los argumentos de Dan Ariely, no los míos. Personalmente no comparto muchas de sus conclusiones, pues parecen sugerir la creación de modelos ad-hoc que se ajusten a casos particulares, lo cual no es el objetivo de la teoría económica (al menos como yo la entiendo) pero si me parecen ejercicios que vale la pena mirar con detenimiento.
Liliana Cervantes
Estoy de acuerdo con que racionalidad no es simplemente responder a incentivos. Si fuera así todos seríamos racionales, porque todos de alguna u otra manera respondemos a incentivos. De todas maneras, me parece muy buena la reflexión que en adelante se hace en el artículo de Barrientos, y acorde para los propósitos de un artículo de periódico.
Recuerden que hay dos aproximaciones a la conducta de los individuos: preferencia revelada y axiomática. En esta última es donde normalmente se mueven nuestras reflexiones y modelos, y es donde se construyen los axiomas de completitud y transitividad. Completitud es condición suficiente para reflexividad; por así decirlo: si el individuo compara dos cestas es porque reconoce cada una. El de transitividad nos permite ordenar, de una manera binaria.
Estos axiomas nos dan una referencia (una norma) para entender la conducta de los agentes. Los demás axiomas nos ayudan a construir una función de utilidad continua, diferenciable y cóncava. Cuando estamos en ambientes de incertidumbres el criterio para establecer cuán racional es una persona se siñe a un comportamiento de acuerdo a la utilidad esperada.
Lo de las comparaciones binarias es simplificación, porque en la práctica ante conjuntos de elección tan grandes e inciertos no podemos esperar que sea racional...
!Obviamente nadie es racional! (es como pensar que el primer teorema del bienestar se cumple en la práctica: es una referencia para diseñar políticas y mecanismos de incentivos que nos lleven a él).
Ahora bien, es obvio que cada uno de nosotros tiene un sistema de preferencias y unas restricciones particulares, por lo cual comparar la elección de uno y otro, en función de cuál se aproxima más a la norma, es muy difícil. Piensen en los ejemplos del vicioso, el asesino y el ladrón.
Un día discutíamos Medardo y Yo el siguiente problema:
Sean 3 agentes: A, B y C. Todos tienen el mismo nivel de riqueza W.
- A proviene de una familiar "intelectual". Sus preferencias se centran en bienes culturales, vino y son. Detesta manejar, pero tiene que transportar a su familia.
- B proviene de una familiar de camioneros. Sus preferencias son menos culturales, y es un poco "marquillero". No es que le guste manejar, pero en ella libera algunas tensiones cotidianas.
- C proviene de una familiar con carencia económicas. Sus preferencias son etílicas y es altamente marquillero. Le encanta manejar. A compra un auto de segunda por 25 millones.
B compra un auto nuevo de mediana marca por 35 millones. C compra un lujoso auto nuevo por 60 millones. Según Medardo los tres son racionales. A mi me quedó rondando el problema y hoy lo voy a tratar de resolver.
Saludos,
DAVID TOBON
Para mi es un gran placer que este tema genere tanto debate academico. Me gusta mucho la idea de un panel, ojala con personas tambien de afuera. Liliana, nos has dado un poco de claridad con el ejemplo que Dinero pone acerca de la oferta de The Economist y David....quiza resolver el problema que planteas al final de tu mensaje sea adecuado para enteder que en ocasiones podemos ser irracionales.
Como un simple lego en un tema tan específico como fascinante, estaría muy interesado en participar -obviamente más como curioso que experto- de los
debates internos sobre el tema. En los libros de texto, el paradigma
neoclásico convencional toma como un "hecho" el homus económicos racional, cuando en realidad es, en rigor, una idealización de cómo debería comportarse en abstracto...La "compleja razonabilidad irracional" de las
personas en contextos socio-culturales y políticos específicos.
Juan Dario García
Estaremos al tanto del posible Panel, esperamos que con la asistencia de un Sicologo Cognitivo un Neurologo y dos o tres Economistas.
Profesor Barrientos, este articulo suyo es el mejor...simplemente excelente. Una elocuente argumentacion para entender muchos aspectos de la racionalidad.
El Ariely, estará en Bogota haciendo propaganda, alarde, sobre la irracionalidad de las personas, con esos experimenticos que no dicen nada.
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