viernes 21 de agosto de 2009

Por la defensa de la competencia

Hace poco Philip Morris International (PMI) anunció el acuerdo de adquisición del 100% de Protabaco, en cuyo caso la PMI quedaría con cerca del 90% de la producción de tabaco en Colombia. Inmediatamente la British American Tobacco, otra multinacional, especuló sobre la posibilidad de que la PMI se convierta en monopolio. No es el objetivo de este artículo discutir si la PMI se encamina hacia la posición dominante, pues sería necesario disponer de más información sobre oferta, demanda y, en especial, costos de producción.

Más interesante es analizar si la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) es la institución adecuada para fallar definitivamente sobre la potencial posición dominante de la PMI. La preocupación, y con razón, es que ésta decisión es responsabilidad de una institución que tiene funciones yuxtapuestas, las cuales, eventualmente, conllevan intereses opuestos. Sería más conveniente desde el punto de vista institucional que un organismo diferente de la SIC, cuya responsabilidad entre otras es dictaminar sobre fusiones, sea la encargada de defender la competencia.

La raíz de esta disyuntiva, por no llamarlo problema, es que en Colombia no existe una verdadera institución para la defensa de la competencia (y no puede ser así mientras que quienes deban defenderla sean los mismos quienes eventualmente, y no necesariamente de mala fe, podrían actuar en contra de ella) No hay que olvidar que los empresarios e inversionistas pueden hacer lobby, es parte de su trabajo sin duda, o ejercer gran presión sobre los superintendentes, lo que ha descubierto en varias ocasiones la débil institucionalidad y el poco poder de las superintendencias.

De éste bajo poder institucional tenemos ejemplos en el pasado reciente: la sonada Alianza Summa le habría costado el cargo al ex superintendente Emilio J. Archila; el ex superintendente financiero Augusto Acosta se fue del cargo, presuntamente, por plantear la necesidad de modificar el nivel de provisiones de los bancos y la tasa de usura, el instrumento de competencia de los bancos en el mercado de crédito, colmando la paciencia de los banqueros. Un último ejemplo de tal debilidad es Jairo Rubio, también ex superintendente de industria y comercio, enérgicamente se enfrentó con las grandes cementeras (acusadas de colusión) y con los bancos (por negarse, según los medios, a dar información sobre los costos de las comisiones), estos enfrentamientos lo debilitaron a él como técnico y a la Superintendencia como institución reguladora.

Mi conclusión es que debe crearse una institución técnica e independiente del ejecutivo, diferente de las superintendencias, exclusivamente para la defensa de la competencia, destinada a proteger y estimular la libre competencia y que analice, e incluso sancione, conductas distorsivas en el mercado y dictamine la existencia de posición dominante (hoy paradójicamente tarea de las comisiones de regulación). Un rasgo importante de ésta institución debe ser que las decisiones estén en cabeza de un grupo interdisciplinario, preferiblemente abogados y economistas, altamente calificados y con independencia absoluta de quien los nombre.

Publicado en el períodico El Tiempo el martes 25 de Agosto. http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/otroscolumnistas/por-la-defensa-de-la-competencia_5931287-1

jueves 13 de agosto de 2009

La Estafa Piramidal Ponzi

Hace poco fuimos testigos de la inmensa estafa que en el país se produjo con el sistema de pirámides. Mucha gente cayó en la trampa, muchos, no todos, eran de pobres y deseosos de un poco de dinero fácil. Pero lo sorprendente no es la estafa sino la ingenuidad de los mal llamados “inversores” pues éste timo hace tiempo se hace en muchas partes del mundo y deberían sentirse más que avisados. Además, el sentido común indica que no es posible, al menos, desde la racionalidad económica, invertir cierta cantidad una semana y después, a la siguiente, recibir un beneficio más que extraordinario sobre lo invertido. Es lo que hacia DMG, DRFE, Berni Madoff, People Winner y todas las “empresas” de esa calaña.

Este tipo de estafa piramidal tiene las mismas características de aquella que explota el deseo de conseguir dinero fácil, deseo que esta agazapado en el alma de la mayoría de los humanos. Este sistema de estafa funciona captando y devolviendo beneficios sospechosamente extraordinarios. El primero en idear algo muy similar fue Charles Ponzi un famoso timador italiano del siglo XIX, muy conocido por los estudiantes de economía, pues a los esquema Ponzi no escapa ni el Estado. Por ejemplo, las mesadas de nuestros jubilados hoy se pagan con el dinero de quienes cotizamos hoy. Solo que sí el sistema falla, el Estado garantiza siempre el pago de las pensiones.

De acuerdo con lo anterior, los juegos de inversión a la Ponzi funciona bajo un esquema simple: para poder dar altos beneficios, los nuevos inversionistas pagan los intereses de quienes llegaron primero. El sistema funciona hasta el infinito siempre que se garantice el flujo recursos de nuevos jugadores. En el momento en el cual que el flujo de jugadores disminuye no se pueden pagar los intereses a los antiguos, ni mucho menso devolver el dinero invertido ni por estos ni por los siguientes y el esquema de colapsa, como una pirámide de naipes. La dueña de People Winner, por ejemplo, insistía en que su fórmula se adapta al monto invertido, sus sistema funciona por ciclos y por ende no es infinito (claro lo que no dice es que deben ser son muchos ciclos, infinitos, que ya es bastante, para que su esquema funcione).

Para finalizar, la recomendación para la gente es que no lleve su dinero a personas que le prometan beneficios extraordinarios sin riesgo y en poco tiempo. A pesar de todo, los Bancos comerciales legalmente constituidos son la mejor opción, los diferentes tipos de servicios de las entidades financieras dan un rendimiento moderado, pero por lo general seguro, Las carteras colectivas, las paquetes accionarios o los CDT son un ejemplo de ello. Siempre hay que tener presente que ocasionalmente el sistema financiero puede fallar como pasó hace poco, es su naturaleza frágil y riesgoso, pero confiemos en que los dirigentes manejaran con criterio técnico la economía y tomaran las medidas adecuadas para evitar otra crisis.

Mientras tanto, nosotros mismo podemos ayudar siendo cautos. Pero ayudaría también condenas ejemplares a los estafadores, pero en eso estamos cortos, mientras Madoff es condenado en U.S.A a 150 años, Murcia en Macondo pagará 12 años y la modista dueña de People Winner fue condenada a 4 años de prisión. La diferencia salta a la vista.

Publicado en el periódico El Mundo

http://www.elmundo.com/sitio/noticia_detalle.php?idedicion=1473&idcuerpo=4&dscuerpo=Semanales&idseccion=36&dsseccion=Domingo&idnoticia=125383&imagen=&vl=1&r=domingo.php

miércoles 29 de julio de 2009

El irracional accidental

Dan Ariely es un reconocido Sicólogo Cognitivo y profesor visitante de Economía Conductual en la Universidad de Duke. La última edición de la revista Dinero en la sección Mangment publica un artículo sobre la irracionalidad de las personas basado en experimentos (quizá mal interpretados) del profesor Ariely. La publicación hace énfasis en que “contrario a lo postula la teoría económica, el comportamiento humano es profundamente irracional”. Esto, como economista tengo que decirlo, es equivocado, sin discutir el hecho de que la publicación es frívola y no es un ejemplo de rigor analítico.

Para empezar, la mayoría de las veces el comportamiento irracionalidad de las personas, en especial en la elección de los bienes, puede ser catalogado como un hecho accidental. Es decir, salvo aquellas personas con un problema grave de ordenación de los gustos y las necesidades, la mayoría de la gente a lo largo de la vida se puede considerar racional. Para entender este punto de vista digamos que racionalidad es simple y llanamente responder a incentivos. Por ejemplo, si se incrementa el precio de la mayoría de los bienes las personas responden consumiendo menos de dicho bien.

De modo que si racionalidad es responder a incentivos, es de esperar que la mayoría de los experimentos que analizan la racionalidad estén condenados al fracaso, o cuando menos sus resultados sean contradictorios. Pongamos como ejemplo aquel que usa Dinero para ilustrar la irracionalidad. En este experimento Ariely abre una tienda donde se vende “un chocolate por persona”. Se venden solo dos clases de productos: una trufa suiza por 0.15 centavos de dólar y una chocolatina (digamos una pequeña Jet) por 0.01 centavos de dólar. La mayoría de las personas escogió la trufa suiza, pero cuando la Jet se puso gratis la mayoría de las personas prefirió ésta a la trufa.

Varios problemas plantea este experimento. Primero, en una economía de mercado las personas pueden elegir más de un mismo bien, solo en Cuba no es así. Segundo, intrínsecamente una trufa suiza y una chocolatina Jet son dos bienes distintos, y por último, nada más racional que demandar en grandes cantidades aquellos bienes que nada nos cuesta. Los fracasos del experimento provienen simplemente que son escenarios ficticios para gente corriente, es decir, gente común es puesta en situaciones extraordinarias, lo que no es una prueba de las tendencias irracionales de las personas. Son accidentes inducidos, las personas sometidas a estos experimentos son irracionales accidentales y muy seguramente su comportamiento es transitorio.

Finalmente, la publicación termina diciendo que “una buena parte de las dificultades sociales parten de nuestra misma irracionalidad”, de nuevo una ligereza, pues una cosas es analizar la elección individual y otra la elección social. La dificultad de analizar la elección social y de proponer mecanismos de asignación de recursos colectivos parte del hecho de que no es posible agregar las preferencias individuales y de allí inferir e interpretar las necesidades sociales.

viernes 19 de junio de 2009

Déficit fiscal, Gasto y Equidad

Equidad es un término que puede parecer difuso, la definición varía de acuerdo al enfoque que se considere, significa varias cosas para diferentes personas, e incluso su definición varía con los intereses que se persiguen. Para los economistas equidad se relaciona con la justicia distributiva, pero equidad, en un sentido amplio, es igualdad de oportunidades para todos.

Equidad en éste último sentido no significa, por ejemplo, Universidad para todos, significa igualdad de oportunidades para acceder a ésta. Pues la educación superior no es un bien público en un sentido puro. No obstante igualdad de oportunidades para acceder a la educación superior parte del supuesto implícito de universalidad, calidad y gratuidad de la educación secundaria. Sin tener que ir a mediciones, o formulas oscuras, podemos decir que nuestra sociedad en este aspecto no es equitativa.

La salud es otro ejemplo, se sabe que el acceso a un servicios de salud con calidad (y oportunamente) da la posibilidad a las personas no solo de una esperanza de vida mayor sino de ser más productivos y la oportunidad de inserción al mercado laboral. Es decir la buena salud otorga las mismas oportunidades a todos, no obstante, tal universalidad es una entelequia y por consiguiente no hay equidad. Del mismo modo podemos hacer un examen a diversos aspectos como la justicia y la defensa, pero nuestro sistema judicial funciona a veces de manera extraña y la defensa durante muchos años ha sido cubierta en parte por diferentes grupos (legales o no).

La equidad en este sentido tiene entonces que mucho que ver con la provisión de bienes públicos por parte del Estado. En consecuencia, equidad implica un esfuerzo fiscal y en consecuencia un mayor gasto y un déficit fiscal creciente. Pero los últimos años el asistencialismo a ultranza y el bolsillo roto del ejecutivo han estimulado un gasto sin medida que ha llevado a un gran déficit fiscal del Gobierno nacional de largo plazo, que a tercer trimestre de 2007, en pleno auge de la economía, se encontraba cerca del 1.7% del PIB, según cálculos del Grupo de Macroeconomía de la Universidad de Antioquia, hoy las perspectivas son pesimistas y el déficit fiscal se expandirá de 3.7% a 4.3% el año próximo.

Hay que reconocer, sin embargo, que el tamaño del déficit fiscal actual no es un asunto solo de éste gobierno, ha sido responsabilidad de un Estado limosnero, que durante años ha gastado a manos llenas, y de las promesas electoreras tanto del pasado como del presente. La educación, la salud y la defensa y la justicia en particular, es lo que justifica la existencia de un Estado y su objetivo es buscar la justicia y la equidad que no logran los mercados competitivos. Esto, por supuesto, se traduce en un gasto creciente y permanente del gobierno nacional.

No nos debe sorprender pues la magnitud del déficit, la equidad (que no se puede confundir con caridad) hay que financiarla y solo hay un camino, vía gasto público. No obstante, el excesivo gasto per se es solo una parte del problema fiscal, se requiere también eficiencia y eficacia en el recaudo de impuestos, sencillez en la administración del sistema tributario, menos corrupción y más rendición de cuentas, y finalmente, no regalar impuestos, vía subvenciones y acuerdos de estabilidad tributara, por un lado y por el otro ampliar más los subsidios sin claridad sobre la bondad en cuanto a los retornos sociales.

Publicado el 26 de julio en el diario el Mundo de Medellin.

lunes 1 de junio de 2009

Ciudades Exitosas

Hace unas semanas Felipe Zuleta escribió una insidiosa columna en el Espectador sobre las regiones y el regionalismo. Zuleta arguye que Antioquia y Medellín son lo que son gracias a que ¨no hay la menor posibilidad que un paisa mire —como no sea para pedir votos— otra región distinta a Antioquia¨. Además expresa que Uribe es capaza de disfrazarse de campesino boyacense para ganar votos y luego ¨despacharse la mayoría del presupuesto en Antioquia, la tierra que descrestó a nuestro Alberto, cachaco de fina estirpe¨. Felipe equivocadamente reduce la evolución de las regiones y ciudades a un asunto de votos, intereses y regionalismo.

La discusión no es si detrás de la evolución de las ciudades está el regionalismo a ultranza de políticos aviesos. Esto, en mi opinión, es una muestra de provincianismo de la más fina estirpe. Hay que pensar que, por ejemplo, ciertas ciudades y departamento serán económicamente inviables en el futuro y, seguramente, buena parte de las ciudades intermedias reducirán aún más su importancia estratégica. Ciudades como Quibdó, Popayán o Neiva estarán condenadas a pasar desapercibidas en el plano económico y político. Son ciudades cuyas gentes verán que es mejor mudarse a Bogotá o Medellín, a entornos más competitivos pero con más oportunidades de desarrollo.

Pero ¿Qué hay detrás de estas proyecciones desesperanzadoras? Hay ciudades que son exitosas y otras que no, eso es un hecho, y esto es gracias a la innovación, al continuo progreso técnico, al multiculturalismo y al exigente y competitivo ambiente educativo y laboral. Las ciudades son importantes en la medida en que la gente gane conocimiento solo por el hecho de juntarse con gente más lista, inteligente, recorrida y productiva. De no ser así, ¿por qué entonces no nos mudamos a Quibdó, Ibagué o Popayán, para buscar trabajo y pagar un alquiler y comida mucho más baratos? o ¿por qué las grandes empresas se instalan en Bogotá o en Medellín sí en otros sitios pueden pagar unos salarios drásticamente más bajos? Según el economista Ed Glaeser las industrias y los servicios (incluida la educación) prosperan en un entorno de ciudades diversificadas y son éstas las llamadas a crecer y desarrollarse.

Más aún, las ciudades exitosas e innovadoras representan, de acuerdo al economista Tim Hardford, ¨una especie de universidad de la vida¨ donde juntarse con gente exitosa (empresarios, políticos, intelectuales, artistas, etc.) incrementa y mejora las redes sociales, las cuales produce resultados verdaderamente asombrosos en materia de contactos, posibilidades de estudio o empleos, ideas y desarrollo socioeconómico.

Según este simplificado pero objetivo argumento, son y serán las ciudades ¨grandes¨ las oferentes de las mejores oportunidades. En consecuencia Bogotá y Medellín son las ciudades colombianas que históricamente han sido las más exitosas e innovadoras y son lo que son, no gracias al pasajero efecto Uribe o a la ley de descentralización mal aplicada, es un asunto de desarrollo intelectual, artístico, industrial y político, e incluso, quien lo creyera, es un asunto de racionalidad e incentivos económicos.

Publicado en El Tiempo el lunes 1 de junio de 2009.

lunes 18 de mayo de 2009

Un Tunel Muy Largo (y Oscuro)


Timothy Geithner, el actual Secretario del Tesoro norteamericano, se ha convertido en una estrella mediática, y con razón, su credibilidad, audacia y entera confianza de Obama empiezan a dar algunos resultados en materia económica, al menos en Estados Unidos hecho que de por sí es significativo. Hace poco el Financial Times hizo especial eco del optimismo de Geithner indicando que aunque lo peor de la recesión en EE.UU quizá esté pasando, la situación aun es grave y queda un largo camino por recorrer. En efecto, diferentes analistas nacionales e internacionales concuerdan en que los resultados negativos en cuanto a crecimiento del PIB norteamericano se limitarán a lo que resta de 2009 y señalan que la luz al final del túnel, muy largo añadiría yo, se puede percibir.

¿Cuáles las razones para el optimismo? Hemos dicho antes que ésta es una crisis de confianza. Por tanto las razones para el optimismo son variadas. Primero, los planes de salvamento del Gobierno Obama por fin parece que están siendo absorbidos por el mercado. Segundo, el compromiso de Obama y de Geithner de impulsar seriamente una reforma financiera de fondo en materia de regulación financiera (implicará la desaparición de algunos bancos de inversión y un lucro menor de un negocio otrora muy rentable). Tercero, el compromiso del G-20, en su más reciente cumbre, para desarrollar “políticas financieras, monetarias y fiscales” bien diseñadas y coordinadas para mejorar el desempeño de las economías desarrolladas y el compromiso explícito de inyectar capital al FMI para que no solo haga las veces de un fondo de recuperación y estabilización sino también para que promueva el desarrollo y el crecimiento.

Pero ¿cuáles son las señales objetivas que indican que todo podría ir mejor? Desde el punto de vista económico las condiciones de los mercados financieros han mejorado apreciablemente respecto a los primeros días de 2009, aunque claramente no están lejos de su mejor punto. El otro aspecto destacable es que la caída en el comercio mundial puede estar desacelerándose, con la esperanza de que el efecto sea transmitido al resto de economías que, como la colombiana, presentan un profundo deterioro del desempeño exportador.

¿Qué esperaríamos para Colombia al final del túnel? Evidentemente EE.UU es unos de los principales socios comerciales del país. En consecuencia, un mejoramiento en la economía estadounidenses implicaría un lento repunte del producto industrial, que el último trimestre retrocedió 6% (en 2008 decreció 9%). El desempeño exportador nacional podría verse beneficiado (ha caído 12% desde el inicio de la recesión), en especial en Medellín que tiene una orientación exportadora. Esto debería ir acompañado de un mejoramiento en las cifras de empleo tanto en el país como en Medellín. Finalmente, es muy probable que las remesas desde EE.UU a Colombia mejoren, aunque lentamente, pues desde el inicio de la crisis han caído cerca de 30%.

Para los optimistas las señales son alentadoras, la luz al final del largo y oscuro túnel se vislumbra aunque difusa y lejana.

lunes 11 de mayo de 2009

Pandemias y desastres macroeconómicos

Robert Barro Jr, economista de la Universidad Harvard, recientemente ha venido trabajando en algo que se puede denominar la Economía de los Desastres. En un documento de trabajo titulado Macroeconomic Crises since 1870, Barro argumenta que desde una perspectiva global desde 1870 los mayores desastres en términos de severidad de decline de Consumo y PIB fue la Segunda Guerra Mundial, seguida de la Primera Guerra Mundial y la Gran Depresión de 1930.

A propósito del reciente brote de gripa de origen porcino, la temida cepa A/H1N1, Barro y otros economistas sospechan que podría existir una relación entre Pandemias y desastres macroeconómicos. No hay evidencia concluyente sobre dicha relación, salvo la depresión provocada por la pandemia de Gripe española que entre 1918 y 1920 causó cerca de 50 millones de muertos y una profunda crisis económica en 13 países. Con este antecedente, no sería descabellado que Barro y los demás estuvieran en lo cierto.

Es preciso aclarar, sin embargo, que la relación causal entre pandemias y depresiones, de existir, parece ser univoca: las pandemias pueden eventualmente afectar las economías, pero es muy poco probable que los malos desempeños de las economías puedan causar pandemias (en lo que algunos profanos insisten). En cualquier caso, las pandemias severas deberían tener casi el mismo efecto que una gran guerra: destrucción de capital humano valioso y drásticas caídas en el crecimiento del PIB. Cabe mencionar que las epidemias (de nivel más local) también tienen efectos negativos sobre la economía, en especial si ataca a personas en edad productiva, pues provoca ausentismo y baja productividad laboral y la desaceleración de la producción.

Los datos de Barro indican que las pandemias de 1957-58 y 1960-70 causaron muchas muertes y una caída transitoria de los índices accionarios en algunas regiones, pero jamás como la pandemia provocada por la gripe española. Incluso en 1976 una amenaza de gripe de origen animal provocó una leve caída del mercado accionario de Estados Unidos. En contraste con lo acontecido alrededor de la A/H1N1, los índices bursátiles norteamericanos han mostrado mejoría las últimas semanas y las pocas variaciones negativas poco han tenido que ver con la pandemia y si con la recientes cifra de 9% de desempleo y los anuncios de quiebra de grandes empresas. De modo que la evidencia no es concluyente relacionando pandemias y crisis.

En Colombia a pesar de que el Ministerio de Protección Social decretó el Desastre Nacional por la A/H1N1 (aunque es una medida de carácter preventivo suena aterradora) y el dramático llamado a quienes estén enfermos, incluso por resfriado, para quedarse en la casa, el IGBC ha venido ascendiendo fuertemente desde finales de abril sobrepasando la semana anterior los 9000 puntos. Parece pues que la amenaza de pandemia no profundizará la desaceleración económica en el país, lo que sí podría lograr los anuncios equivocados, las declaraciones inapropiadas y el temor colectivo exacerbado por los medios y las agencias gubernamentales.